domingo, 4 de noviembre de 2012

yo. de nuevo

supongo que hasta que no lo escribes no es cierto, pues aquí está:
(que me salgo, que me quito)

he de irme y aquí estoy. yo a solas otra vez. volvemos a irnos. pero esta vez sin penas. me voy tan lejos que hasta respirar volverá a gustarme.

quién sabe si renacerán las letras o en qué forma, pero yo me voy.
a vivir, digo.
vamos a volver a disfrutarme.

viernes, 2 de noviembre de 2012

21,10,2012

yo lo llamo muerte porque cuando las pestañas le rozan las cejas sólo pienso en el abismo y la linea de sus labios me da ganas de volar sabiendo que soy de plomo. y me lanzo e inteno flotar pero el suelo me atrae con las mismas ganas con las que tú me desabrochabas. y no sólo el tropezar, que a traspiés te acelerabas por mis ganas masticándome el azar y dando vida con sabor a mente en quiebra.

26,10,12

ya he llorado tantas veces que al describirlo se le ha muerto la emoción.
se te nubla mirar, aprietas los párpados, respiras, tragas, abres los ojos y dejas caer a tus penitas por la cara, y con suerte llegan al cuello y nadan como si estuvieran en el mar.

¿cómo caen y qué bonitas eh? pero ya parecen otro pedazo mas de piel anexionado. y parece que se enamoran de mí cuando suponen que están haciendo fluir al rimel, y vienen más.

ya no quiero que me viajes, que yo no soy una ventana.

domingo, 28 de octubre de 2012

sin fin como cuando huyes

tengo las cortinas de mi fondo corroidas por la desgana que emano cuando estoy allí. tengo el viento carcomido por la ira, y el miedo guardado bajo el colchón.

tengo a los muelles gimendo por la ausencia de tus roces sobre él, y tengo mi vida dormida en los calcetines blancos del cajón aquel en el que un día te metí a ti. Me tengo acallada de tanto oirme y ya ni me miro de tanto verme así. así que cojo mis labios y los obligo a mirar al cielo sin pensar en lo oscuro que se ve mi suelo que tantas marcas de cristales rotos tiene ya. y sigo subiendo mecida en mentiras del odio que guardo de tantas que fingí no creerme. y respiro sin ansias de morir por una vez, y por una vez hago enmudecer a los tonos afga y me nace del cuello el fluirme del gris. y en gris me callo y en gris caigo. y me permito nadar en ese mar de carmín negado y me bailan las lámparas de cristal sobre las sienes.

miércoles, 24 de octubre de 2012

que estamos muertos no hacía falta que nadie lo jurara.
vivíamos fingiendo hacerlo  pretendiendo enamorarnos aún sabiendo que ser feliz era mentira. caminábamos creyendo disfrutar del paisaje cuando los grises nos acorralaban y siquiera captábamos más que los huesos de los árboles que no gozaban de ataúd. nos volaban las ideas sin saber que alguien nos haría trizas la cabeza y no para que existir fuera más libre.

salimos de un ser para adentrarnos en otro. pero va a ser sólo sexo, que sentir está torcido.
eso es pa vivos.

por quererte he de decirte que nunca dejaré de hacerlo. ahora bien: odiarte va unido.
por cada vez que latas y yo sonría has de saber que por dentro yo ya he muerto. que todo lo que mueve mi cuerpo es una atrofia de lo que siento. yo,
                  soy feliz pese. sí, que no sobre el `pese`.
pese a que tú

                       |yo|nosotros|

no me dejas serlo.
aunque.
no debería dejar que controlaras el ritmo de mi pulsación, ni cuán rápido se me ahoga el alma.

pero es así

jueves, 18 de octubre de 2012

A mi se me escapan las horas. Quiero decir, que yo las veo huir de espaldas. Como no queriendo que las respire. Putos minutos acumulados regocijándose en los efímeros segundos que las componen.
Si por mi fuera... Las horas durarían días y así dejarían de finalizar airosas con olor a satisfecho.

martes, 16 de octubre de 2012

Vamos a clavar el lapiz en el folio y destrozar el horizonte hasta que la puta mina se gaste y entonces decidas que prefieres la tinta azul porque el gris te recuerda al hambre que pasabas por las noches cuando el hoyo era demasiao' profundo y su boca estaba lejos.
Y no tenias a quien te sacase.
Y no sabías si querías salir.

Tengo el aire dando golpes en mi puerta cabreado, o despechado, o no sé si le ha dolido que mire el agua con amor y tiene celos. Pero para celos los mios al asfalto por ser tan gris y poder mirar a los ojos al cielo, ¿Pero el suelo verá amanecer?
Tengo el filo del naranja otra vez en las muñecas y cómo me gusta cuando arde. Y cómo se me queda la piel luego. Porque sé que las mentiras se acomodan en las almohadas de mis vértebras y se resisten a salir. Pero parece que me gusta retorcerme de dolor cuando se expanden entre mis huesos, clavan las garras y comienzan a creer volar.

domingo, 14 de octubre de 2012

¡Y de qué forma me descuartiza la agonía al no saber a dónde va todo lo que escribo! Me siento Venus con el frío de Neptuno anillándome los brazos. Y ya no sé si yo soy la tilde hacia la izquierda de cualquier palabra en francés, o soy la atrofia de un zurdo descuidado.
¿Qué seré?

¿Y qué hago yo con los escalofríos? ¿Me los trago hasta querer dejar de respirar?
No sé si asustarme o desgarrarme el encaje de los tobillos a la cintura.

Y ay bonita si tú apreciaras tu cintura tanto como lo hacen ciertas mentes o piernas entreabiertas. O ciertas piernas que no sólo desean tu mente. «Ay, pequeña.»

Y qué bonita es la tristeza teñida de afga y no de grises cuando la vida recién condenada a morirse grita desde la calle. Y qué absurdo el volver teniendo más quemaduras en el cuerpo que la primera vez y no sólo externas. Y qué estrecho se me vuelve el lazo rojo que divide mi cabeza en muerte viva y vida muerta que ya no sé ni en qué consiste teclear y sin más no lo hago.
Aunque tal vez esté escribiendo, ¿pero quién sabe? Si me paso la respiración creando y dándole forma a mi levedad bailando el puntas por el abismo.
Aunque yo no sé bailar.

Y otros sueñan con poder yacer junto a un ángel tras este consentir ser acariciado por una mano que ansía latir con vida y no con desilusión, sin ser conscientes de que ésta creada de porcelana es la existencia más triste que no consiente oxígeno entre sus pulmones al ser impuro.
Pobre ser creado de un brillo gris como la plata que da forma a la cuchara que revuelve con delicadeza y sin razón el agua de ese grueso vaso de cristal que aún así amenaza con romperse, y pobre toda mirada que goce de los ojos tristes de ese ser sin existencia al que llamamos ángel, por que de la misma forma en la que la hiel muere al ser vomitada, muere la mirada colorida de todo aquel que observe el abismo en sus grises pupilas.

Yo selecciono a las personas, pero obviamente las seleccioes fallan como me fallan a mi las piermas cuando tu sostén me flaquea. Y hace que me vibre existir y me de pena lo de que el collar que me congela el cuello no me apriete lo suficiente como para gritar '-Ey, que sin latidos el mundo es más bonito'.

Y entonces desisto en desistir y comienzo a hacer que mi mente cree la visión de privarme de los colores y convierta la tapa de mi libro de arcoiris en un juego de cuatro líneas en distintas tonalidades de gris.

Vamos a limitar ser a escribir unas tropeciengas letras oyendo de fondo la ducha sin que a nadie le caiga agua dentro. Vamos a mirar de reojo los putos libros con esas desafiantes hojas color arena del mar que ya no me dejan pisar, y vamos a debatir si el aire está mejor dentro de mis pulmones o fuera.
Porque, ¿qué mas nos da todo si tenemos todo enfrente? ¿Acaso nosotros mismos entendemos nuestra relatividad? ¿Y qué relatividad si ni siquiera sabemos si existimos?
Somos como ese espacio minúsculo entre la c y la a de caer. Y qué bonita palabra y qué bien me describe.
Pero silencio, que me tengo que anestesiar la vida

martes, 2 de octubre de 2012

Mar. O podemos llamarlo hu[v]ida

Me da tal miedo escribir que comienzo y me paro. Y ceso de pensar y me preparo para que me falte el aire, como siempre y darle al botón de borrar hasta que sólo quede espacion blanco.
Y vuelvo y me vuelve el aire, pero a cada letra se me para un poco el corazón, como cuando te atrapa el miedo y no te deja moverte y ya no sabes si es taquicardia o son los golpes al botar contra el suelo una vez muerta. Y continúa el ronroneo de los gatos de las sombras de mi mente que me obligan a .

Dejarlo.

Y la próxima vez que sienta algo no sé si volveré a asustarme porque puede que me haya vuelto el miedo a vivir y se marche el de cesarme y construir.
Por que al fin y al.cabo... ¿Qué somos nosotros sin el arte que creamos?

Como si....
en medio del lugar que un día me dio paz.

30,9,12.

Llega un momento en el que dejas de exteriorizar lo que sientes y te sumes en ti mismo. Asesinas los colores y canalizas toda tu energía en el blanco y negro. Tu visión tétrica de la vida se torna tan real que ya ni gastas ganas en volverlo de color, o en ponerle un filtro rojo.

No.
Llega un momento en tu vida en que le coges cariño a la tisteza, pero decides quedarte ahi, a la mitad. Ni muerta ni palpitando, simplemente inexsitente. Tenue y clara como la luz de las bombillas cuando hay niebla.

O de los faros. Éstas guardadas entre cristal y metal sin poder ver más allá de la distorsion que el vídrio crea.

sábado, 22 de septiembre de 2012

y me acabe de una vez

Hoy sólo me calamaría el sonido de cristales sonando al quebrarse contra el suelo, despedazándose arañándolo y él sin inmutarse.
 Hoy que destrocen el techo que me quiero tragar el cielo. Que tengo la agonía metida en las costillas y no sé si quiero sacarla. Que te tengo a gritos jadeando en el estómago y ésta vez rozarme la campanilla no me sirve. Que me tengo a pedazos rajándole al viento mis cortinas, que ya han perdido su blanco y comienzan a mimetizarse con el color de mi fondo. Y mi alma muda dando golpes sin mirarme, como si me tuviera demasiado miedo, como si tuviera grabada en la emoria la ausenia d los ´´te quieros´´. Y luego al otro lado están los espejos con los ojos clavados en la nuca y yo siento unas manos que me agarran y oprimen mi tráquea hasta quebrarla, y entonces vuelve a sonar el vídrio. Tan frágil, translúcido y suave, como cuando las cuchillas están drmasiado cerca.

Y entonces pienso en ese pedazo de botella, tan limao y verde mar, con la envidia clavada en la laringe y el sol regodeándose pudiendo darle color. Tumbada en los hilos de Átropos, esperando a que con ellos me corte.

lunes, 17 de septiembre de 2012

L'agonie

He leido pa' dormir y he acabado absorta en una historia, he dormido por no llorar y me he dormido llorando. Me he acosTado con los cascos, ahogada en mi falta de aire y he procurado descansar, me he despertado entre jadeos, he soñado morir y me he muerto por no hacerlo. Me he dormido escribiendo y me han despertado los relámpagos. Me he acostado en infinitas tormentas que brotaban de mi mente y he ardido creyendo (no) superarlo. Me he volcado en las sábanas pensando, fluyendo -letras o agua de mi. Me he ahorcado con los hebras del colchón, me han mecido las pesadillas y me ha zarandeado el sueño. He gritado y gritado y cesado de escuchar
                                                                       me.
Me he mecido mientras los pianos acariciaban mis de[olores]lirios.
Me he promerido demasiadas cosas, y los únicos quererme que me he oido ha sido borracha o llorando. Y la segunda es siempre aunque ya no broto, y lo primero es para olvidarme a mi.
Aunque parece que me tengo demasiado lejos, y el calor no me retorna.