Vamos a limitar ser a escribir unas tropeciengas letras oyendo de fondo la ducha sin que a nadie le caiga agua dentro. Vamos a mirar de reojo los putos libros con esas desafiantes hojas color arena del mar que ya no me dejan pisar, y vamos a debatir si el aire está mejor dentro de mis pulmones o fuera.
Porque, ¿qué mas nos da todo si tenemos todo enfrente? ¿Acaso nosotros mismos entendemos nuestra relatividad? ¿Y qué relatividad si ni siquiera sabemos si existimos?
Somos como ese espacio minúsculo entre la c y la a de caer. Y qué bonita palabra y qué bien me describe.
Pero silencio, que me tengo que anestesiar la vida
domingo, 14 de octubre de 2012
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Archivo del blog
-
▼
2012
(102)
-
▼
octubre
(14)
- sin fin como cuando huyes
- que estamos muertos no hacía falta que nadie lo ju...
- por quererte he de decirte que nunca dejaré de hac...
- A mi se me escapan las horas. Quiero decir, que yo...
- Vamos a clavar el lapiz en el folio y destrozar el...
- Tengo el aire dando golpes en mi puerta cabreado, ...
- ¡Y de qué forma me descuartiza la agonía al no sab...
- ¿Y qué hago yo con los escalofríos? ¿Me los trago ...
- Y qué bonita es la tristeza teñida de afga y no de...
- Y otros sueñan con poder yacer junto a un ángel tr...
- Yo selecciono a las personas, pero obviamente las ...
- Vamos a limitar ser a escribir unas tropeciengas l...
- Mar. O podemos llamarlo hu[v]ida
- 30,9,12.
- ► septiembre (6)
-
▼
octubre
(14)
No hay comentarios:
Publicar un comentario