sábado, 22 de septiembre de 2012

y me acabe de una vez

Hoy sólo me calamaría el sonido de cristales sonando al quebrarse contra el suelo, despedazándose arañándolo y él sin inmutarse.
 Hoy que destrocen el techo que me quiero tragar el cielo. Que tengo la agonía metida en las costillas y no sé si quiero sacarla. Que te tengo a gritos jadeando en el estómago y ésta vez rozarme la campanilla no me sirve. Que me tengo a pedazos rajándole al viento mis cortinas, que ya han perdido su blanco y comienzan a mimetizarse con el color de mi fondo. Y mi alma muda dando golpes sin mirarme, como si me tuviera demasiado miedo, como si tuviera grabada en la emoria la ausenia d los ´´te quieros´´. Y luego al otro lado están los espejos con los ojos clavados en la nuca y yo siento unas manos que me agarran y oprimen mi tráquea hasta quebrarla, y entonces vuelve a sonar el vídrio. Tan frágil, translúcido y suave, como cuando las cuchillas están drmasiado cerca.

Y entonces pienso en ese pedazo de botella, tan limao y verde mar, con la envidia clavada en la laringe y el sol regodeándose pudiendo darle color. Tumbada en los hilos de Átropos, esperando a que con ellos me corte.

lunes, 17 de septiembre de 2012

L'agonie

He leido pa' dormir y he acabado absorta en una historia, he dormido por no llorar y me he dormido llorando. Me he acosTado con los cascos, ahogada en mi falta de aire y he procurado descansar, me he despertado entre jadeos, he soñado morir y me he muerto por no hacerlo. Me he dormido escribiendo y me han despertado los relámpagos. Me he acostado en infinitas tormentas que brotaban de mi mente y he ardido creyendo (no) superarlo. Me he volcado en las sábanas pensando, fluyendo -letras o agua de mi. Me he ahorcado con los hebras del colchón, me han mecido las pesadillas y me ha zarandeado el sueño. He gritado y gritado y cesado de escuchar
                                                                       me.
Me he mecido mientras los pianos acariciaban mis de[olores]lirios.
Me he promerido demasiadas cosas, y los únicos quererme que me he oido ha sido borracha o llorando. Y la segunda es siempre aunque ya no broto, y lo primero es para olvidarme a mi.
Aunque parece que me tengo demasiado lejos, y el calor no me retorna.

sábado, 15 de septiembre de 2012

A juego con los ojos.

Suena demasiado bien el roce de las tijeras con mi pelo, como para no pasar horas frente al reflejo jurando odiarlo y acariciándolo con pena, mientras que a trasquilones partes de mi se arrodillan a mis pies.
Y parece que me come el aire en vez de adentrarse en mi cuerpo.
Y entonces el reflejo cambia y yo ya no soy tan yo como solía ser antes.

'tendré que cambiarme', pero esta vez no se había vestido y bailaba en bragas mientras se le pegaba el parquet a las plantas de los pies con las venas hinchadas y yo muriéndome por tenerla en mi. Y las líneas azules de sus pies seguían tocando la vida con suaves y limpios roces, como puñaladas al destino, porque ella no sabía bailar pero lo hacía demasiado bien como para que su público fueran sólo muebles de madera. Y el parquet brillaba tanto que volvía a reflejarla, la perseguía bajo si una mancha blanca tan tenue como la luz que le quedaba en los ojos. Tenía fobia a mantenerse, y las fobias la adoraban.

Sabor carmín porque últimamente si no la mordía el miedo sólo se mordía ella.

O se le quedaban los labios secos.

viernes, 14 de septiembre de 2012

«...pero cuánto la quise»

Y volvió a suspirar y a preguntarse quién le arrancaría el aliento cada vez que suspiraba, como si le faltara aire al mismo tiempo que llenaba los pulmones..que seguia sintiendo vacíos -o igual era su pecho.

Cada suspiro es un beso no dado, un beso de aire que nos roba la vida, vestida de gala y pálida de puntillas para arrancarte.

Cada suspiro es un beso de aire regalado, que te susurra para luego arrebatarte hasta que este deje de vibrar y ya no suene.

Cada suspiro... En cada suspiro vive ella y muero yo,

jueves, 13 de septiembre de 2012

No le pongas nombre, que no tiene.

Brota a la izquierda y finge que se estremece, baja y te revuelve el estómago, piensas en que vuelan y sonries. O no. Sigue bajando y te das cuenta de que la segunda opción era la correcta, que lo de querer a ti te queda grande porque quieres o mucho y mal, o huyes tan, tan estrepitosa pero sordamente rápito que te conviertes en un recuerdo. Siempre malo. O bueno.
Y sigues bajando y te guardas entre mis piernas y tú piensas en nosotros mientras mi mente calla y mi piel chilla. Chilla agostos, grita eneros y febreros, diciembres entre la sábanas, los bancos helados y nosotros desaciéndonos: del roce, de los alientos compartidos, de tu i-pod.

Igual te hubiera querido más si no hubieras apagado la música. Si el rock siguiera sonando, si el rap no hubiera cesado o si Estopa hubiera vuelto con la guitarra entre nuestros vahos. Pero.
Pero. Decidiste apagar el i-pod, cerrar los ojos y seguir tus ritmos -demasiado lentos para mi. Y entones nos plagamos de noches que nunca acababan en te quieros, que se estancaban en y yos.

Mucho cariño y poco sexo, mucho tú y demasiado yo.
Que no fue nuestro momento, que no hay nada porque nunca hubo. Tal vez porque yo nuca quise. O no. No sé. Tal vez. O ahora. Pero lejos, lejos de mi , mi amor.
Lejos de mi: mi amor.

Te aprendiste de memoria mi espalda.
Mi cintura.
Mi cadera.
Bajaste por las piernas y te ahogaste en los tobillos, ya casi llegando a los tuyos.

Demasiados buenos días para estar tan lejos.

Demasiado en mi como para quedarte dentro.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Ya

Y que suenen las cadenas de los pies y de la manos si me arrastro. Que se quiebren los cristales si suspiro, que se creen huracanes y yo lata. Que llevo demasiado tiempo muerta y me vuelve el aire y esta vez no dentro de las arterias.

Que vengo, que vuelvo, que (me) quiero. Que yo primero y luego ya si eso los demás.

Arriba y alto, que le tengo fobia al fondo aunque diga amarlo, porque morí allí, pero me quedo.
Aquí.
Conmigo.



Sin ti