yo lo llamo muerte porque cuando las pestañas le rozan las cejas sólo pienso en el abismo y la linea de sus labios me da ganas de volar sabiendo que soy de plomo. y me lanzo e inteno flotar pero el suelo me atrae con las mismas ganas con las que tú me desabrochabas. y no sólo el tropezar, que a traspiés te acelerabas por mis ganas masticándome el azar y dando vida con sabor a mente en quiebra.
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