martes, 28 de agosto de 2012

,oui

Que me alivies la presión del pecho, que me desenredes el estómago, que me mates los gusanos que paso de mariposas. Que ya sólo respiro por la boca, porque aquí Dios ama más mis labios. Que abandoné a mis pulmones en la primera curva en la que no estabas tú esperándome. Que me asfixia la ansiedad, que tengo la tráquea anestesiada, que se me encogen las intenciones a medida de dedal. Que ahí es donde vivo yo:
entre tus dedos. Dejandome mecer por tus falanges mientras tus ojos gritan otro '¡Acaba conmigo y lárgate!' que hace juego con el mío. Y quiero gotas, quiero otras botas acompañando mis pies, quiero otro saxo sonando mientras bailamos las letras. Que,
                    mi amor, 
                                    necesito marcharme.
Me escuece el oxígeno en la sagre y bases lentas acariciando las persianas -bajadas para no ver la luna, o para no escaparne al ver la (poca) luz que alcanzo.

Me muerdo y no quiero parar

Son las venas, es el frío. Es aborrecer la dependencia y depender. Es mi piel en lija y la tuya suave. Es que comiences a respirarme entre los labios.
Son las toses en el lavabo, son las horas masticando, los pies bajo el agua y los pulmones desbordados.
Es cesar de respirar por escuchar las notas y desear experimentar morir entre corriete. Es que me prometas y me raspe.
Es la luz entre los huecos, el cosquilleo en la muñeca, alcanzar el fondo, mirar con celos el cielo, gastar ganas .
Es que fluya como antes, como nunca.
Es desear que lo hagas tú entre mis piernas. Es jadear por asfixiarme, son los gritos tras la puerta, la libertad de la ventana. Es la presión que yo me impongo, es mi hiel en la garganta.
Son los juegos de luces y las apuestas por alcanzar la tiniebla. Son mi palabras, mi garganta y mi motivos.
Somos yo y las burbujas y tú -o estas voces- acariciando mi columna, ofreciéndome no flagelarme entre ecos de recordar.

lunes, 27 de agosto de 2012

cristina

Vamos a romper cristales, a desgarrar la tela, a descoser mi vida. Vamos a lanzarnos al vacío sin rezar si quiera por ir al cielo tras caer. Vamos a abandonarnos al destino, más que nada porque no existe. Y vamos a vendernos a las baladas tristes, a la ausencia del alcohol, a las miradas de reojo. Vamos a abandonarnos a residir en las llagas de mi boca, a no recordar qué astillas me causaron las heridas. Vamos a comprobar cuánto somos capaces de aguantar. No juntos, no. Si no la cantidad de dolor que nuestra mente (y no nuestra anatomía) nos permite soportar. Y vamos a disfrutar cada vez que sangremos, cada vez que los chillidos me recuerden que (no) estoy muerta. Vamos a abandonar la vida y vamos a jurarnos saber vivirla.
Van a sonar los cellos, los violines y los bajos. Y de repente sonarán entre estallidos mis cristales chocando contra la pared, o arañando el suelo creando la ilusión de mi vida arrastrándose dolorida sin por qués. Vamos a abandonarnos al sonido, y vamos a sernos.
Felices.
Conmigo.
Sin mi.
Pero aquí, aceptando no lograr respirar sin que me cueste.

lunes, 20 de agosto de 2012

No lo entiendas

Y te me quedas en medio del salón sin camiseta. Con el pelo casi hasta la cintura y blanca. Tan blanca y yo desdé el sofá perdiendo el tiempo con los cigarrillos.
Jodidos vicios

(tú, no el humo)

y me prrgunto cómo he podido encontrarte si tú ya no fumas y yo ya no esperaba ser feliz.
Pero.
Pero te me sientas encima y miras el tabaco cayendo al suelo
(macabra metáfora de nuestras cenizas sobre el mar)
con envidia.
-'podrias querermr más y fumar menos'.
Y los libros desde las estanterías nos siguen mirando besándonos. Morbosos testigos de todas nuestras noches. Y morbosos mis ojos mirándote sin bragas viendo acariciar sus lomos.

lunes, 13 de agosto de 2012

Te permito no cre(qu)ereme.

Puedo subir por tus piernas, puedo hacer que pienses que te quiero, o puedes pensar que soy la mejor actriz que has tenido entre tus piernas nunca.

Puedo conseguir que me quieras entre besos, o que te desenamores de mi y comiences a odiarme. Puedo mentirte orgasmos,
puedo entregarte 'te quiero's y rezar x tus 'y yo'.
Puedes cogerme cor detras y.

Ay.

Puedes conseguir que no quiera que me sueltes, o cansarte de tal forma en la que. Pero conseguiría que volvieras a mi y entre jadeos nos mintiéramos con 'no ha estado mal' aunque quisiéramos corrernos como esa vez otras quinientas.

Puedes decirme ' te follaba', o podemos hacerlo.