ya he llorado tantas veces que al describirlo se le ha muerto la emoción.
se te nubla mirar, aprietas los párpados, respiras, tragas, abres los ojos y dejas caer a tus penitas por la cara, y con suerte llegan al cuello y nadan como si estuvieran en el mar.
¿cómo caen y qué bonitas eh? pero ya parecen otro pedazo mas de piel anexionado. y parece que se enamoran de mí cuando suponen que están haciendo fluir al rimel, y vienen más.
ya no quiero que me viajes, que yo no soy una ventana.
No hay comentarios:
Publicar un comentario