jueves, 12 de julio de 2012

Y 32

Y podría meter arena en un botecito de cristal, prodría beberme el mar, mirar al cielo y rcordarlo eternamente. Podria nadar hacia su centro, el horizonte. Y no llgaría nunca. Podría abandonarme a mi suerte entre sus olas, o la ausencia de ellas. En la nada. La más vacía nada recubierta de agua.

Las lágrimas de Dios, o las de sus renglonea torcidos.

Y podria esperar vivir de miradas, podria esperar que alguna de ellas se convirtiera en hechos. Pero, ¿para qué esperar? Llevo esperando dieciséis años a que algo me sorprenda. Llevo dieciseis años ahogada en desilusión. Podriaa guardr en una caja de cristal todos los días que me he partido en destructivos pedacitos.

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