miércoles, 4 de julio de 2012

POR FIN.

Sonó mi alma dolorida, mi mente desgastada, mis ganas arrancadas. Sonó mi libertad ausente, sonaron mis gritos y mis llantos. Mis vadenes. Sonó aquel piano y me rasgué. Sonaron las olas desquebrajando el aire. Sonó mi vida, soné yo. Sonó morirme en el grito desgarrado y hueco, sonó flotar como en pompas de jabón, soné siendo aire, libertad, gramos de sal esparcidos. No encontrados. Soné en tres teclas. Soné Do agudo. Soné despacio. Floté. Soné. Soñé ojos abiertos alma muda. Fui. Viví mientas el aire se escapaba soplo a soolo acelerado pero agotado de mi ser. Soné, me oyeron. Viví, me vi. Morí.

No hay comentarios:

Publicar un comentario