lunes, 30 de julio de 2012

no lo puedes entender


Una bala más dentro de la caja. Una bala más que dudas si utilizar o no.
Una bala más.
Otra más deseando ser utilizada, ansiosa de rozar con el metal del arma.
Otra bala más que no llega al blanco, que se pierde en la oscuridad.
Soy esa bala que buscas desesperado entre la nada porque tocaste antes de disparar.
Soy la que tiene tus huellas dactilares a fuego. La que fue disparada y se perdió.
Soy...
Soy de plata: color luna.
Estoy jodidamente oxidada porque llevo meses perdida en medio de esta puta noche interminable.

Pero tú desistes.

Y la bala (perdida) muere el negro o gris como una lata en medio del campo.

Y tú encuentras otra bala, y decides no rozar esta para.
               

[para]



que yo muera sóla otra vez.

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