Y podría meter arena en un botecito de cristal, prodría beberme el mar, mirar al cielo y rcordarlo eternamente. Podria nadar hacia su centro, el horizonte. Y no llgaría nunca. Podría abandonarme a mi suerte entre sus olas, o la ausencia de ellas. En la nada. La más vacía nada recubierta de agua.
Las lágrimas de Dios, o las de sus renglonea torcidos.
Y podria esperar vivir de miradas, podria esperar que alguna de ellas se convirtiera en hechos. Pero, ¿para qué esperar? Llevo esperando dieciséis años a que algo me sorprenda. Llevo dieciseis años ahogada en desilusión. Podriaa guardr en una caja de cristal todos los días que me he partido en destructivos pedacitos.
Me gusta.
ResponderEliminarMe encanta.
ResponderEliminarTu fiel seguidora.