Llamé 'me mentiste' al primer cubata. 'Tienes que cambiar, es por tu bien' al segundo. 'Te estás quedando sola' al tercero. 'Desilusiones' al cuarto. Al quinto le bauticé 'complejos'. En el sexto comencé a escribir, y claro: tuve que llamarle 'desangrarse'. Llamé 'dolor' a la resaca.
Otra noche más viendo amanecer y sintiendo el frío. Otra madrugada a solas.
Otra
noche
más.
Otra noche más viendo amanecer y sintiendo el frío. Otra madrugada a solas.
Otra
noche
más.
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