martes, 22 de mayo de 2012

Mi recuerdo del Domingo.

Tecleas desesperada queriendo encontrarte entre las líneas, pero nada. Comienzas a escribir, las letras fluyen, te sintes bien. Te sientes mal. Te alivia, te mata. Empieza a dolerte el pecho, te ahogas, te asfixias, te muerdes el labio.
-Otra vez no.
Y comienzas a llorar, o eso crees. Describiendome un recuerdo. Te empañas y te ahogas entre eses, porque es el único sonido que te alivia.
Sssssssh.
Silencio.
Eses.
Susurros.
Y entre intentos de callar jadeos sientes frío, necesitas que se acabe. Te aprietas las piernas con fuerza, cierras los puños, incisiones en tu labios.
Se acabó. Sangre. Empieza a despejarse el frío y abres los ojos. Te miras las heridas. Dentro ya no duele.
'Nunca he llorado por el dolor físico'

La marca de las uñas en las manos.

-¿Ya estás mejor? Sí, dijo con una sonrrisa.
Sí. Eses. Susurros, silencios. Salvar. Mejor no utilizemos esa palabra , es otra mentira.

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