No sabéis qué es detestar cada letra que sale de tus manos, cada palara que escribes. Qué es llorar de impotencia, qué es sentir que ya no eres nada. Reprimir el llanto, sentir como se empaña la mirada. Me doy asco. Me doy asco y ya no puedo mas. Me he cansado y me ha matado la impotencia. No puedo sostener mi vida y la de mi madre a la vez. No puedo ser el puto pilar de cuatro vidas, porque yo me caigo, siempre caigo porque soy débil. Siempre caigo pero no puedo levantarme si llevo el peso de todo el aire que cabe en sus pulmones. Se dilata mi sonido de romperme y se confunde con el roce de las ruedas en la calle. ¿Cuantas putas veces os he abrazado mientras llorabais? ¿Y quién lo hace ahora que yo lo hago? Nadie. Que me he rendido. Que he pensado en hacer todo mas facil, en reducirme a cenizas, a idolatrar mi abandono. Es que necesito respirar y todo el oxígeno que queda lleva el nombre de otros labios que no son los mios. Tengo los ohos rojos y los labios hinchados. Me sangra el alma y la ansiedad me araña la espalda como al compás de mis latidos mientras lloro.
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