martes, 28 de agosto de 2012

,oui

Que me alivies la presión del pecho, que me desenredes el estómago, que me mates los gusanos que paso de mariposas. Que ya sólo respiro por la boca, porque aquí Dios ama más mis labios. Que abandoné a mis pulmones en la primera curva en la que no estabas tú esperándome. Que me asfixia la ansiedad, que tengo la tráquea anestesiada, que se me encogen las intenciones a medida de dedal. Que ahí es donde vivo yo:
entre tus dedos. Dejandome mecer por tus falanges mientras tus ojos gritan otro '¡Acaba conmigo y lárgate!' que hace juego con el mío. Y quiero gotas, quiero otras botas acompañando mis pies, quiero otro saxo sonando mientras bailamos las letras. Que,
                    mi amor, 
                                    necesito marcharme.
Me escuece el oxígeno en la sagre y bases lentas acariciando las persianas -bajadas para no ver la luna, o para no escaparne al ver la (poca) luz que alcanzo.

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