lunes, 27 de agosto de 2012

cristina

Vamos a romper cristales, a desgarrar la tela, a descoser mi vida. Vamos a lanzarnos al vacío sin rezar si quiera por ir al cielo tras caer. Vamos a abandonarnos al destino, más que nada porque no existe. Y vamos a vendernos a las baladas tristes, a la ausencia del alcohol, a las miradas de reojo. Vamos a abandonarnos a residir en las llagas de mi boca, a no recordar qué astillas me causaron las heridas. Vamos a comprobar cuánto somos capaces de aguantar. No juntos, no. Si no la cantidad de dolor que nuestra mente (y no nuestra anatomía) nos permite soportar. Y vamos a disfrutar cada vez que sangremos, cada vez que los chillidos me recuerden que (no) estoy muerta. Vamos a abandonar la vida y vamos a jurarnos saber vivirla.
Van a sonar los cellos, los violines y los bajos. Y de repente sonarán entre estallidos mis cristales chocando contra la pared, o arañando el suelo creando la ilusión de mi vida arrastrándose dolorida sin por qués. Vamos a abandonarnos al sonido, y vamos a sernos.
Felices.
Conmigo.
Sin mi.
Pero aquí, aceptando no lograr respirar sin que me cueste.

2 comentarios:

  1. Vamos ya, que se hace tarde.
    (Siempre hay una vida rota para una vida descosida)

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