miércoles, 13 de junio de 2012

Intentando que mi tiempo viaje lento y que no llegue la vigésimo cuarta hora del trece. Catroce, dieciséis. Como si del número pi se tratara. Tengo miedo, más miedo de subir y contemplar mis restos desde arriba, que de quedarme eternamente en el fondo.
Si no pienso, no siento. Si no me ilusiono, no dolerá.
Perdí la ilusión a los catorce, morí a los quince, y ahora.. Otro año más.

1 comentario: