martes, 19 de junio de 2012

Olvidemos los susurros de mi conciencia.

Me descosí del mundo. Me bandonó la vida sin permitirme, aún así, ser libre. Me aprisionó la muerte sin concederme saborearla. Me asfixió con lo ojos abiertos, pero nunca terminaba. Nunca se acababa mi aire, nunca se gastaba la mina, siempre quedaban besos. Me arrebataste el placer de sentir y lo convertiste en un desorden, transformaste mi deseo de existir en subsistencia.
"-Ay, pequeña. Te condenaste tú solita.
-Pero... Yo siempre he querido ser feliz..
-¿Estás segura?" Y se marchó, se disipó, se evaporó. Y si... ¿Y si tiene razón? ¿Y si me he enamorado de estar muerta? ¿Y si?... He encontrado mi ser en destruirme.

1 comentario:

  1. La última frase me parece sublime será porque en eso mismo pongo desde hace tiempo todo mi esfuerzo...

    ResponderEliminar