jueves, 26 de abril de 2012

Aunque de mí no sabes nada.

Cuando hablábamos de vomitar, de ser bonitas. Cuando me pasaba las tardes llorando, cuando hablábamos durante horas, cuando intentaste salvarme y yo caí mas. Cuando bromeábamos con morir cuando realmente yo lo hacía por hacerlo. Cuando gritaba, cuando me ahogaba, cuando sufría por respirar, porque no conseguía hacerlo. Cuando tenía días grises a más de treinta grados, cuando la ropa.. No hablemos de la ropa, hablemos de los dedos en mi garganta y de la impotencia, de la inexistencia del sabor a bilis, de los pueñetazos a las paredes, del dolor de los nudillos, de las fotos de mi cuarto. De los cristales rotos.
Hablemos de mi vida y de lo que me hizo separarme de ella.
Hablemos de crecer y de volver, de la espiral viciosa.
Hablemos de sentarnos, de besarnos durante horas, hablemos de los día de querernos, de los besos con desprecio, de los suspiros, de morirse y volver a sonreír.
Hablemos de sumirse en...En sonrisas ajenas por crear la tuya.
Hablemos de respirar tranquila, de prescindir del humo y de volar, con o sin él.
Hablemos de un yo relativamente inexistente, un Yo, que me hace.

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